La
Gran Diócesis de Pamplona
172
años
P.
Humberto Rico Sepúlveda Licenciado en Historia P.U.G.
Desde
su fundación en 1549, Pamplona se constituyó en el centro evangelizador
del oriente colombiano y de los Andes Venezolanos, pues paralela
a la acción colonizadora se desarrollaba la evangelización de
los aborígenes y la organización religiosa de los españoles y
de los recién llegados al bautismo.
Así
por obra de los Dominicos, Franciscanos y Agustinos van surgiendo
las “Doctrinas” en los diversos lugares de evangelización que
darán más adelante origen a los pueblos y parroquias. Un extenso
territorio estará durante el tiempo de la Colonia bajo la guía
del Vicario de Pamplona.
Fundada
la Arquidiócesis de Santa Fe de Bogotá, este territorio quedó
adscrito a esa jurisdicción eclesiástica y recibió la constante
visita de los Arzobispos de Santa Fe. Formó luego Pamplona parte
de la Diócesis de Mérida y por ello en la época de la Independencia
Monseñor Lasso de la Vega frecuentó la ciudad en donde fundó el
Colegio Provincial de San José y el Colegio de Ordenandos que
daría origen al Seminario Conciliar.
En
los primeros años de la independencia fue madurando la idea de
que Pamplona fuera sede episcopal hasta que en el año 1834 el
Congreso de Colombia en ejercicio del patronato y mediante decreto
solicita la erección de la diócesis de Pamplona.
Como
expresión de la benignidad que la Santa sede empieza a mirar al
nuevo gobierno de la Nueva Granada el Papa Gregorio XVI acoge
benignamente la petición del gobierno de Colombia y erige la diócesis
con la Bula Coelestem Agricolam del 25 de septiembre de 1835.
El
documento papal asigna para la diócesis cuarenta y cuatro poblaciones:
“Pamplona, Girón, Salazar, San Faustino, San José de Cúcuta, Rosario
de Cúcuta, Piedecuesta, Bucaramanga, Málaga, La Concepción, Capitanejo,
San Miguel, Macaravita, Carcasa, Enciso, Tequia, Servitá, Cerrito,
Malagavita, Guaca, San Andrés, Cepitá, los Santos, Floridablanca,
Tona, Silos, Cácota de Velazco, Betas, Charta, Cucutilla, Cañaveral,
Arboledas, Pedral, Santiago, San Cayetano, Limoncito, Cúcuta,
Bochalema, Chinácota, Chopo, Toledo, Labateca y Chitagá, las ciudades
y parroquias están circunscritas al norte por el río Sardinata,
al occidente y sur los ríos de Sogamoso y Capitanejo y al oriente
por el río Táchira y por las montañas que habitan los infieles,
hacia la corriente del río Apure”.
La
misma Bula nombraba como titular a San Pedro Apóstol y erigía
en catedral a la Iglesia mayor de la ciudad, en donde tendría
sede el Capítulo Catedral, constituido inicialmente por cuatro
capitulares.
De
este modo, Pamplona seguía siendo el centro espiritual de esta
parte de Colombia.
Virtuosos
y meritorios Obispos ejercieron su ministerio episcopal en está
Diócesis de Pamplona; los primeros, Jorge Torres Stans y José
Luís Niño murieron en el destierro en San Antonio del Táchira
(Venezuela).
Los
siguientes obispos llevaron a madurez la comunidad diocesana hasta
que en el extenso y fructífero pontificado de Monseñor Rafael
Afanador iniciado en 1.916, se desprendió de su territorio la
diócesis de Bucaramanga por medio de la bula “Cum sit latior”
del papa Pío XII del 17 de diciembre de 1952.
Más
adelante la Diócesis de Nueva Pamplona, en el año 1.956, fue elevada
a la categoría arzobispal y de sus territorios se erigió entonces
la Diócesis de San José de Cúcuta. Ocupó la sede como primer Arzobispo
Monseñor Bernardo Botero Alvarez.
Actualmente
la Arquidiócesis de Pamplona, menguada en su territorio, preside
la Provincia Eclesiástica de Nueva Pamplona que tiene como Diócesis
sufragáneas a Ocaña, Cúcuta, Arauca y Tibú.
En
la conmemoración de estos 170 años de servicio, Pamplona recuerda
su nacimiento como Diócesis para poner en las manos de Dios su
historia y sus logros y proyectarse hacia el futuro en su vocación
de servicio a esta parte de Colombia.
Hace
50 años
Antecedentes
y causas de la creación de la provincia de nueva Pamplona.
El
proyecto no surgió al acaso. El capitulo de canónigos, secundados
por Monseñor Afanador y Cadena, previendo la creación de la diócesis
de Bucaramanga (17 de diciembre de 1952) y más tarde, la diócesis
de Cúcuta ( 29 de mayo de 1956), avocaron ante el Nuncio Samoré,
el problema del arzobispado para Pamplona. El Capítulo no se quedó
dormido y llegado el momento se apoyó la creación de la diócesis
de Cúcuta y se pidió a la Santa Sede el arzobispado. El Señor
Nuncio Paolo Bertoli apoyó el pedido y lo llevó a las manos del
Santo Padre Pio XII.
En
el comunicado al Señor Nuncio se hablaba de la evolución social
de los pueblos, la conveniencia de organizar una nueva Provincia
Eclesiástica con territorios de los Santanderes; se hablaba también
de los méritos de la ciudad en la vida religiosa colombiana desde
las primeras doctrinas, la importancia histórica de esta población
que junto a Santa fe, Cartagena y Popayán eran cantera y sillar
de la organización cultural y civil de la República. Se recordaba
a La Santa Sede que Pamplona había albergado a casi todas las
órdenes religiosas actuantes en Europa y que era sede de famosos
colegios que atraían numerosos alumnos inclusive de la hermana
República de Venezuela. Pamplona tenía el Seminario Diocesano,
uno de los mejores del país y la catedral contaba con un Capitulo
erigido por Gregorio XVI, con los títulos y prerrogativas que
competen a los cabildos de América Latina.
Se
recordaba que la Diócesis de Pamplona había engendrado 4 jurisdicciones
eclesiásticas: El Vicariato Apostólico del Magdalena, al cual
cedió la región de Puerto Wilches (1923) , la diócesis de Bucaramanga,
la Prefectura Apostólica de Labateca y la Prelatura Nullius del
Catatumbo (1° de agosto de 1951).
La
Bula "DUM RERUM"
La
Nunciatura Apostólica manifestó que el Santo Padre se dignaba
erigir en Colombia la “ Provincia Eclesiástica de Nueva Pamplona”,
elevándola a Sede Metropolitana, desmembrándola de la Provincia
de Bogotá, con las diócesis sufragáneas de Socorro y San Gil (
20 de marzo de 1895), Bucaramanga ( 17 de diciembre de 1952),
Cúcuta ( 29 de mayo de 1956), y la Prelatura Nullius de Bertrania.
Mediante la Bula “DUM RERUM” del 29 de mayo de 1956, Pio XII cristalizaba
así, el sueño de los Pamploneses de recuperar en parte, los territorios
perdidos con la erección de varias diócesis, siendo capital provincial.
El
santo Padre promovió a S.E.R. Monseñor Rafael Afanador y Cadena
a la sede arzobispal, titular de Pompeópolis de Cilicia, a Monseñor
Bernardo Botero Álvarez, obispo de Santa Marta a la Iglesia Metropolitana
de Nueva Pamplona y a Monseñor Norberto Forero y García a la Catedral
de Santa Marta.
La
posterior erección de la diócesis de Ocaña ( 26 de octubre de
1962) y la creación de la Provincia Eclesiástica de Bucaramanga,
le dejaron a Pamplona como sufragáneas, las diócesis de Cúcuta,
Ocaña, La Prelatura de Bertrania, a los cuales se agregó el Vicariato
Apostólico de Arauca ( 26 de mayo de 1915).
Inauguración
del Arzobispado
Aquello
fue apoteósico….13, 14 y 15 de agosto de 1956. El 14 fue declarado
día cívico por el Teniente Dámaso H. Luna, alcalde de la ciudad.
Se ordenó engalanar las casas con bandera y los balcones con flores.
A las 4 de la tarde, por entre una abigarrada multitud, entró
a la ciudad, Monseñor Bernardo Botero Álvarez. El Señor Gustavo
Canal presentó el saludo de bienvenida, horas más tarde, la banda
de música Departamental dio una retreta de gala y a las 9 de la
noche repicaron las campanas en las parroquias.
El
15, a las 9.30 de la mañana, el Señor Arzobispo fue conducido
bajo palio a la catedral por en medio de una calle de honor del
ejército y las comunidades, tanto educativas, como religiosas
y empresariales.
El
Señor Nuncio salió de las Nieves acompañado por el Seminario Mayor
y se unió al cortejo en la Catedral. El canónigo Pedro José Ortiz
presentó el saludo en la puerta de la Catedral a nombre de los
Canónigos y del Clero pamplonés. Ya, dentro del recinto sagrado,
el Señor Nuncio, Paolo Bértoli, ordenó la lectura de los documentos
Pontificios que declaraban erigida la Arquidiócesis de Nueva Pamplona
y el decreto que acreditaba al E. y R. Señor. Bernardo Botero
Álvarez como su primer Metropolitano. Terminados estos actos protocolarios
se dio inicio a la Primera Misa Pontifical y al final de esta,
el TE DEUM. La entrada a las tres naves centrales del templo fue
controlada mediante tarjetas, lo cual nos da una idea de la cantidad
de feligreses que se apostaban frente a Santa Clara.
A las 8 de la noche el gobernador del Departamento Norte de Santander,
ofreció un banquete en el comedor del palacio Arzobispal.
Arzobispos
de Nueva Pamplona
Monseñor
Bernardo Botero Álvarez, nació en Sonsón, Antioquia el 10 de julio
de 1891. Primer arzobispo de Nueva Pamplona, culminó aquí una
meritoria carrera sacerdotal y episcopal.
Lazarista
de San Vicente de Paúl, trató con sumo cuidado de armonizar la
limitación del territorio y la escasez del clero y vocaciones
con el resplandor del nuevo título canónico y con excelentes relaciones
con los obispos sufragáneos. Murió en Medellín el 28 de junio
de 1959.
Continuaron
gobernando con lujo de detalles Monseñor Anibal Muñoz Duque (1959-1968),
Monseñor Alfredo Rubio Diaz ( 1968-1978),Monseñor Mario Revollo
Bravo (1978-1984), Monseñor Rafael Sarmiento Peralta (1985-1994),
Monseñor Víctor Manuel López Forero (1994-1998), actual arzobispo
de Bucaramanga, Monseñor Rubén Salazar Gómez (1998-1999) actual
arzobispo de Barranquilla.
La
celebración de las Bodas de Oro de la Arquidiócesis encuentra
como Metropolitano a Su Excelencia Reverendísima, Gustavo Martínez
Frías, nombrado por Su Santidad Juan Pablo II, el 18 de marzo
de 1999 y posesionado en mayo del mismo año.
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